Descripción
Casi nueve de cada diez personas en Chile viven en ciudades, y eso significa que la salud mental se juega, en gran parte, en el barrio: en la calidad de la vivienda, en la distancia a una plaza, en el ruido, la contaminación o la seguridad del entorno. Las ciudades no son un telón de fondo neutro de nuestras vidas. Son fuerzas activas que pueden cuidar o descuidar, y que muchas veces distribuyen de manera muy desigual las condiciones para vivir bien. Esta línea de investigación estudia cómo los entornos físicos y sociales que habitamos moldean nuestro bienestar psicológico.
Esa desigualdad tiene raíces que se pueden rastrear. La infraestructura deficiente, la inseguridad habitacional, los conflictos socioambientales y fenómenos como el cambio climático y la contaminación generan estresores que se concentran precisamente donde hay menos recursos para enfrentarlos. Por eso esta línea se nutre de la tradición crítica de la salud pública latinoamericana, que ha mostrado que la salud y la enfermedad no se explican solo desde lo biomédico: están estructuradas por fuerzas económicas, sociales y políticas con historia.
Comprender esa complejidad exige mirar desde varias disciplinas a la vez, uniendo la sociología, la salud pública, los estudios urbanos, la geografía, la antropología y los estudios sobre discapacidad. En lugar de buscar causas lineales, esta perspectiva explora cómo los factores urbanos se entrelazan. Vivir con una enfermedad crónica en una ciudad, por ejemplo, no depende solo del acceso a servicios de salud: también importan las redes de apoyo, el diseño de los espacios públicos y las actitudes culturales hacia la enfermedad y la discapacidad.
La investigación se concentra en Santiago, Valparaíso y Concepción, las mayores zonas urbanizadas del país, donde las desigualdades y sus consecuencias para la salud mental se expresan con especial nitidez, y se extiende a territorios como la región del Maule, donde lo ambiental y lo urbano se cruzan de maneras particulares. Este enfoque multisituado busca generar conocimiento que sirva para diseñar intervenciones pertinentes a cada contexto y ciudades que no solo resuelvan lo básico, sino que promuevan activamente el bienestar de quienes las habitan.

