Organizado por el Programa de Salud Mental Global, el Instituto de Salud Pública y la Facultad de Medicina de Universidad Andrés Bello (UNAB) y el Hospital y CRS el Pino, el seminario internacional "El modelo BRIDGES: diseño, implementación e impacto, y perspectivas para un piloto en Chile" tuvo como objetivo conocer de primera fuente el diseño, la implementación y los resultados del modelo BRIDGES, y a partir de esa experiencia abrir una discusión informada sobre la factibilidad de desarrollar un piloto de navegación y gestión de cuidados en Chile, liderado por la Universidad Andrés Bello en colaboración con el Hospital el Pino u otros establecimientos de la red pública de salud.
Contó con la participación de Guillermo Vergara (de Hospital El Pino), la moderación de Rodrigo Casanueva (PSMG) y los invitados internacionales Eliut Rivera-Segarra, Lawrence Yang y Nev Jones; quienes fueron también parte del lanzamiento de CIADES.
Bridges to Better Health and Wellness (BRIDGES) es una intervención de gestión de cuidados desarrollada por Cabassa y colaboradores como adaptación culturalmente informada del modelo PCARE de Druss. Incorpora un gestor de cuidado que enlaza a personas latinas con enfermedad mental grave con la atención primaria, promueve la activación de la persona usuaria y acompaña el manejo de condiciones cardiometabólicas. El estudio original reportó una retención del 85 % y mejoras significativas en activación, autoeficacia, calidad percibida de la atención y recepción de servicios preventivos (Cabassa et al., 2018).
El equipo de la Ponce Health Sciences University llevó el modelo un paso más allá. Su adaptación en Puerto Rico convirtió a BRIDGES en una intervención multinivel que interviene también sobre el estigma de los proveedores de atención primaria hacia las personas con enfermedad mental grave, un factor que su propio trabajo cualitativo había identificado como barrera central (Rivera-Segarra et al., 2019). Los resultados preliminares mostraron mejoras en indicadores cardiometabólicos, actividad física y autoeficacia, y sostuvieron la adjudicación de un ensayo híbrido de efectividad-implementación financiado por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., hoy en curso a escala nacional en la isla (NCT06859060).
En Chile, el sistema de salud ha reconocido progresivamente la importancia de fortalecer la coordinación y continuidad del cuidado en personas con condiciones médicas y psicosociales complejas. Sin embargo, estas experiencias han surgido en silos separados (oncología, APS, salud mental comunitaria, programas ministeriales específicos) y se carece de una visión integradora que sistematice sus funciones, impactos y lecciones aprendidas. Además, hasta la fecha no existe en Chile una intervención diseñada específicamente para integrar la atención de condiciones crónicas junto con salud mental bajo un mismo modelo de navegación de pacientes.
Las personas con trastornos mentales graves mueren, en promedio, entre 10 y 20 años antes que la población general, y esa brecha se explica en buena medida por enfermedades cardiovasculares y metabólicas prevenibles. Una revisión sistemática reciente estimó que la probabilidad de multimorbilidad física en esta población es cerca de 2,4 veces mayor que en quienes no tienen un trastorno mental grave (Halstead et al., 2024). La Comisión del Lancet Psychiatry sobre salud física en personas con enfermedad mental documentó que el problema no es solo de acceso, sino de organización: los dispositivos de salud mental y los de salud general operan con lógicas, registros y equipos separados (Firth et al., 2019).
En Chile esta desarticulación se expresa con nitidez. Una persona con esquizofrenia y diabetes suele ser atendida por dos equipos que no se comunican, con controles en calendarios distintos y sin nadie responsable de la trayectoria completa. La carga de integrar la atención recae sobre la propia persona o su familia, precisamente cuando su condición dificulta esa tarea.
El workshop buscó comprender los principales desafíos y facilitadores para abordar esta brecha caracterizando intervenciones y procesos presentes en los servicios, y proponer un enfoque integrado a implementarse y testearse en un futuro estudio de mayor envergadura en Chile.

